El poder de los pensamientos positivos

Hace unos días leí un tweet que decía:

Quienes lleguen mentalmente sanos al 31 de diciembre, habrán ganado”.

Creo que en estos momentos muchos sentimos que la vida nos ha lanzado al ruedo, tomando otra perspectiva, otra dirección y después de más de 5 meses de vivir en confinamiento en donde considero que lo único certero ha sido la incertidumbre, he visto a gente que con fortaleza ha enfrentado la situación, pero también he visto gente que se ha desmoronado.

A todos nos tocó vivir esta contingencia en una etapa específica y con las preocupaciones que conlleva ese momento en nuestras vidas, por ejemplo; hay quienes la vivimos como papás con hijos adolescentes, otros con hijos pequeños, hay quienes la viven con papás de la tercera edad, hay quienes están solos, con su pareja o incluso lejos de sus familias. 

No se si te pasa lo mismo, pero hay ocasiones en las que yo me siento rebasada, tenemos tantas cosas que hacer, que hay veces que no sabemos por dónde empezar y aún cuando hacemos el mejor esfuerzo en el trabajo, con la familia y con nosotras mismas, sentimos que no podemos más.

Si llevas tiempo sintiéndote así es momento de cambiar tu actitud de manera consciente. La tecnología, las noticias, las preocupaciones, nos rebasan y centrarnos en quiénes somos para estar bien requiere de trabajo diario.

Generalmente escuchamos que debemos “pensar positivo” y es fácil en la teoría, pero en la práctica, cuando menos te das cuenta rondan en tu mente los pensamientos negativos, de preocupación y de frustración, te lo digo por que a mí me pasa muy seguido y me preocupo por situaciones que no están en mis manos;  poder concentrarme de nuevo en los proyectos, en mi trabajo, me cuesta porque obviamente las preocupaciones siempre nos pesan más. Los beneficios de pensar y de estar en una actitud positiva son muchos y no es únicamente una cuestión de mente sino de hábitos, llevar una vida positiva requiere de hábitos que te hagan sentir bien y así estarás bien contigo y con tu entorno.

No se trata de llevar a cabo un manual o de seguir ciertos pasos, pero poco a poco puedes ir realizando actividades que te ayuden a sentirte y a estar mejor, sin duda serán de gran ayuda; pero si no sabes ni cómo ni por dónde empezar, te invito a probar con lo siguiente:

Establece objetivos y reconoce tus logros. En un curso de meditación que tomé nos decían que si establecemos un objetivo, pongamos atención en los pequeños logros que vamos teniendo y no en lo que no hemos alcanzado. Reconocer los logros por pequeños que sean, te ayudará a tener más confianza en ti y en lo que puedes y eres capaz de hacer.

Disfruta de las cosas que te hagan feliz. ¿Has tomado unos minutos de tu día para pensar en qué te hace sentir bien? Para mí los pequeños detalles como abrazar a las personas que quiero, platicar con ellos, hacer ejercicio, leer, incluso tomar una taza de café con calma. Darte unos minutos para ti, para desconectarte, para reanimarte o para hacer lo que te gusta, te ayudará a sentirte con más energía, más optimista y más enfocada.

Agradece lo que tienes. La situación ha cambiado. Si. Pero vivir en gratitud por lo bueno, por lo malo, nos ayuda a valorar las circunstancias. Con el tiempo al voltear atrás agradecemos aquel momento que nos dio preocupación o que nos hizo sufrir y que de alguna manera nos convirtió en mejores personas o agradecemos los momentos felices porque cuando no los tenemos, es cuando valoramos lo que realmente significan. Agradece, siempre agradece. 

Te invito a hacer de estas actividades un hábito que te ayuden a vivir de forma positiva, a generar pensamientos de aceptación y de gratitud con lo que eres, con lo que tienes y con lo que logras.

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